La Sala Federico García Lorca de Coslada acogerá el próximo domingo 20 de septiembre dos funciones de ‘Cervantes, encantado’, una producción de Ruido Interno en colaboración con Iralta VR que propone una aproximación diferente a la vida y la obra de Miguel de Cervantes. El montaje podrá verse a las 12:00 y a las 17:00 horas y cuenta con entradas disponibles.
La propuesta parte de la experiencia de realidad virtual ‘CervantesVR’, desarrollada por el estudio Iralta VR, y la traslada al terreno de las artes escénicas mediante una combinación de interpretación en directo, imágenes grabadas en 360 grados y dispositivos de realidad virtual. El objetivo es que el espectador deje de ocupar únicamente el papel de observador y pase a integrarse en el espacio narrativo de la representación.
La función tendrá lugar en el Centro Cultural Antonio López, en la Avenida de los Príncipes de España número 4, y forma parte de la programación cultural de Coslada para el mes de septiembre.
Un viaje al Siglo de Oro desde el escenario
‘Cervantes, encantado’ sitúa al público en el Siglo de Oro español y utiliza la figura del autor de ‘Don Quijote de la Mancha’ como punto de partida para desarrollar una experiencia escénica en la que realidad y ficción se entrelazan.
El actor Daniel de la Hoz protagoniza la parte teatral del montaje. Su presencia física sobre el escenario se combina con una producción audiovisual concebida específicamente para la realidad virtual. A través de unas gafas especiales, los espectadores pueden acceder a una recreación inmersiva de ese contexto histórico y compartir la experiencia con los personajes que aparecen en las imágenes grabadas.
En la parte de realidad virtual participan los actores Fernando Ustarroz, David Tenreiro y Guillermo Dordá. El material fue rodado en formato 360 grados y posteriormente sometido a los procesos de edición y postproducción necesarios para construir la experiencia inmersiva.
La producción audiovisual corre a cargo del equipo de Iralta VR, bajo la dirección de Ángel y César Urbina. El guion está firmado por Ángel Urbina y Enric Rufás, mientras que la fotografía y el tratamiento de las imágenes forman parte de una producción pensada para integrar el lenguaje audiovisual dentro de la dramaturgia teatral.
El resultado busca situar al espectador en un punto intermedio entre la representación tradicional y las posibilidades que ofrecen las tecnologías inmersivas. La realidad virtual no aparece únicamente como un recurso visual, sino como una herramienta que modifica la relación entre el público, el espacio escénico y la narración.
Ruido Interno y la incorporación de tecnología al teatro
La producción se enmarca en la trayectoria de Ruido Interno, compañía que ha incorporado herramientas audiovisuales y digitales a sus propuestas escénicas. Proyecciones tridimensionales, videomapping y diferentes usos de la imagen y el vídeo han formado parte de sus trabajos anteriores.
Con ‘Cervantes, encantado’, esa línea de investigación da un paso más al incorporar directamente la realidad virtual a la experiencia teatral. La propuesta plantea así una fórmula en la que la tecnología no se limita a acompañar la representación, sino que interviene en la manera en la que el público recibe la historia.
La dirección corresponde a Juan Carlos Fernández, que también se ocupa del diseño de iluminación. El montaje cuenta además con el asesoramiento de Manuel Gutiérrez Aragón y música de Manuel Arce. Las voces en off corresponden a Juan Loriente, Gloria Aia y Pablo González.
El equipo artístico y técnico se completa con profesionales encargados de la producción, gestión, fotografía, diseño gráfico, coordinación y grabación de las imágenes. La propuesta audiovisual ha requerido un proceso específico de grabación en 360 grados, edición, postproducción y tratamiento del sonido.
Una propuesta concebida también para el público joven
Aunque ‘Cervantes, encantado’ está planteado para el público general, sus creadores han prestado especial atención a los estudiantes de segundo ciclo de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional.
La utilización de la realidad virtual responde en parte a la intención de acercar los clásicos literarios a generaciones acostumbradas a consumir contenidos mediante formatos audiovisuales e interactivos. En este caso, la vida y la obra de Cervantes se presentan mediante una experiencia que combina el lenguaje teatral con recursos tecnológicos vinculados a la realidad virtual.
La compañía ha incorporado el espectáculo a su oferta dirigida a centros educativos y plantea también formatos específicos para grupos escolares reducidos. En esas sesiones, los alumnos pueden acceder a la experiencia mediante pases rotatorios de aproximadamente 25 participantes.
Esta orientación educativa permite utilizar el montaje como una herramienta complementaria para abordar el contexto histórico y literario del Siglo de Oro, al tiempo que introduce al alumnado en un formato escénico diferente al de una representación convencional.
La propuesta cuenta con el apoyo de la Consejería de Universidad, Igualdad, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria y forma parte de una línea de investigación escénica vinculada al uso de nuevas tecnologías aplicadas a la educación y a las artes escénicas.
La realidad virtual como parte de la dramaturgia
La incorporación de tecnologías inmersivas responde también a una reflexión sobre los formatos utilizados para acercar el teatro y la literatura a los espectadores más jóvenes. La dirección del montaje plantea que herramientas como la realidad virtual, la realidad aumentada y la realidad mixta forman ya parte del entorno cotidiano y pueden trasladarse también al ámbito de las artes escénicas.
En este caso, esa integración se concreta mediante unas gafas de realidad virtual que permiten al espectador introducirse en la recreación del Siglo de Oro. La experiencia audiovisual se desarrolla en paralelo a la actuación de Daniel de la Hoz, generando una interacción entre lo que sucede físicamente sobre el escenario y aquello que el público contempla a través del dispositivo.
El planteamiento supone una modificación de la relación habitual con el espacio teatral. Frente a una puesta en escena en la que la acción se desarrolla exclusivamente delante del público, ‘Cervantes, encantado’ incorpora una dimensión espacial que permite ampliar el escenario mediante imágenes inmersivas.
La producción utiliza así la tecnología como parte de la narración y no únicamente como elemento de apoyo. El espectador dispone de una perspectiva diferente sobre los personajes y el contexto histórico que sirve de marco a la obra de Cervantes.
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