El área de Juventud del Ayuntamiento de Coslada ha comenzado a impartir talleres de control de estrés dirigidos al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), Bachillerato y ciclos formativos en distintos centros educativos del municipio. Esta iniciativa se desarrolla en el marco de los programas educativos que la Oficina Joven/CIDAJ y la Asesoría de Desarrollo Personal ofrecen a los institutos de la ciudad.
Los talleres comenzaron durante el mes de abril en el IES Luis Braille y se extenderán progresivamente a otros centros educativos, como el IES Rafael Alberti, el IES María Moliner y el IES Antonio Gaudí. Está previsto que la actividad continúe hasta finales del mes de mayo, con un total de 21 talleres programados.
El objetivo principal de esta formación es ayudar a los estudiantes a identificar las situaciones de estrés más habituales en el entorno académico y proporcionarles herramientas prácticas para gestionarlo de manera adecuada. Cada taller consta de dos sesiones presenciales en las que se aborda el estrés desde una perspectiva psicoeducativa adaptada a la etapa adolescente.
Durante las sesiones, los participantes trabajan la diferencia entre el estrés positivo —que puede actuar como motivador— y el estrés bloqueante, que dificulta el rendimiento y el bienestar emocional. Asimismo, se analizan situaciones comunes que generan presión en el ámbito educativo, como los exámenes, la falta de planificación del estudio o las expectativas académicas y familiares.
Las actividades se desarrollan mediante dinámicas participativas, entre ellas el denominado “semáforo del estrés”, ejercicios de lluvia de ideas y técnicas de organización del tiempo, que permiten a los jóvenes reconocer su propio nivel de estrés y adquirir habilidades para mejorar su planificación académica.
Además, los talleres incluyen la enseñanza de técnicas breves de regulación emocional, como la respiración consciente, la descarga mental, la activación corporal o ejercicios de relajación guiada. También se trabaja la influencia de los pensamientos negativos en el aumento del estrés y su transformación hacia enfoques más realistas y útiles.
La actividad concluye con la elaboración de un “kit anti-estrés” personal, una herramienta práctica que permite a cada estudiante identificar estrategias concretas que podrá aplicar en su vida académica diaria, reforzando así su bienestar emocional y su capacidad de afrontamiento ante situaciones de presión escolar.
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