El Ayuntamiento de Coslada ha difundido este martes, 1 de septiembre, un manifiesto sobre la situación de Ceuta en el que reclama una respuesta coordinada de las administraciones ante la llegada masiva registrada a finales de julio.
El documento expresa la solidaridad con los vecinos y vecinas de la ciudad autónoma y defiende al mismo tiempo los derechos de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de protección internacional, con especial atención a los menores que se encuentran sin protección familiar.
El manifiesto plantea que la situación de Ceuta requiere una actuación conjunta de las administraciones locales, autonómicas, estatales y europeas. Entre las principales demandas figura el establecimiento de mecanismos estables de solidaridad territorial para garantizar la acogida y protección de los menores migrantes y proporcionar los recursos necesarios para su atención.
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Ceuta: Manifiesto por la solidaridad y colaboración institucional
Ceuta atraviesa una situación excepcional que está afectando profundamente a la vida de sus vecinos y vecinas –quienes cuentan con toda nuestra solidaridad–, y que exige una respuesta a la altura por parte de todas las administraciones. La entrada masiva de miles de personas a finales de julio, con un impacto humanitario, de seguridad y de convivencia sin precedentes, exige unidad, responsabilidad y cooperación leal.
Nuestra solidaridad con Ceuta es inequívoca. Pero también lo es nuestra defensa de los derechos de las personas migrantes, refugiadas, solicitantes de protección internacional y, especialmente, de los niños y niñas sin protección familiar.
La situación de Ceuta vuelve a demostrar las enormes contradicciones y el fracaso de la política de externalización de fronteras desarrollada durante años por la Unión Europea. Se lleva tiempo advirtiendo de que Europa no puede delegar el control de sus fronteras exteriores en terceros países con intereses propios y sin garantías suficientes de respeto a los derechos humanos.
La protección de los menores migrantes no puede depender de la voluntad política de cada comunidad autónoma. Ceuta, como tampoco Canarias o Melilla, puede afrontar en solitario una responsabilidad que corresponde al conjunto del Estado.
Por ello defendemos mecanismos estables de solidaridad territorial que garanticen la acogida y protección de los menores y los recursos necesarios para hacerlo en condiciones dignas.
Hoy, Ceuta debe ser el centro de todas las decisiones. La prioridad son las personas que viven allí: las familias que necesitan recuperar la normalidad, los barrios que reclaman seguridad, los servicios públicos que han trabajado sin descanso y una ciudadanía que merece soluciones reales, eficaces y coordinadas.
Se ha desplegado una respuesta integral reforzando la seguridad, ampliando recursos sanitarios y humanitarios, creando nuevas infraestructuras de atención y coordinando la gestión migratoria con aquellas autoridades internacionales competentes. A día de hoy, entre ocho y nueve de cada diez personas que entraron a nado ya han regresado voluntariamente a Marruecos, continuando el trabajo para la atención humanitaria y administrativa de aquellos inmigrantes que continúan en el territorio de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Pero la magnitud de esta crisis exige algo más que eficacia: exige colaboración institucional plena. Ceuta necesita que todas las administraciones —locales, autonómicas, estatales y europeas— estén a la altura del momento. La solidaridad se demuestra trabajando y colaborando, no convocando manifestaciones sin consensuar al mismo tiempo que se ponen obstáculos para cumplir la ley o se reclaman medidas que no son legales. La solidaridad real se expresa con hechos, con recursos, con coordinación y con responsabilidad. La ampliación extraordinaria del Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico es un paso decisivo en esa dirección.
La crispación no ayuda a Ceuta. La utilización partidista del dolor de la ciudadanía no aporta soluciones. La violencia nunca puede ser parte de la solución ni puede servir para alimentar la confrontación y deteriorar la convivencia. Por ello, condenamos sin ambigüedades toda forma de violencia, ya sea contra migrantes, contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas o contra organizaciones humanitarias como Cruz Roja, cuya labor es esencial y debe ser protegida.
Ceuta necesita serenidad, cooperación y compromiso. Necesita que la política esté a la altura de su ciudadanía. Estar con Ceuta significa cumplir la ley, proteger la convivencia y trabajar juntos para recuperar la normalidad garantizando al mismo tiempo los derechos humanos. Significa poner las instituciones al servicio de la gente y no de la confrontación.
Ahora más que nunca, estamos con Ceuta
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